«No me siento identificado con la canción de Soldi» Mahmood

Habría que ponerse en la piel de Alessandro Mahmood para sentir el vértigo de pasar del auténtico anonimato a verse en portadas y televisiones de todo el mundo. “Ya no puedo salir de fiesta tranquilamente como antes, pero no lo cambio por nada”, dice. Compuso su primer disco mientras trabajaba en un bar. “Escribía las letras en las hojas de las comandas”, recuerda. En menos de un año, Soldi, canción con la que el compositor y cantante de 26 años representó a Italia en la última edición de Eurovisión después ganar el Festival de San Remo, se ha convertido en un himno también fuera de su país y en una sintonía habitual en cafés, clubes y supermercados de media Europa. A día de hoy es ya la canción en italiano con más escuchas en streaming de la historia.

Aprovechando que se encuentra de promoción en nuestro país, donde su álbum de debut Gioventù bruciata acaba de ser disco de oro, nos citamos con él en un céntrico hotel madrileño. Me cuesta identificar a ese chico alto de rasgos árabes, ropa de marca y una actitud sumamente complaciente (me dice que puede hablar en castellano si quiero, así aprovecha para practicar) con la imagen de malote que se desprende de sus fotos de promo o del videoclip de su hit. “Márketing”, pienso. El título de su disco, sin ir más lejos, lo tomó prestado del filme Rebelde sin causa, de Nicholas Ray. “Lo llamé así porque me inspiré en la melancolía del personaje protagonista (interpretado por James Dean). Depende del contexto, también yo puedo ser muy rebelde”, confiesa con una mueca socarrona.

Creció escuchando rap, R&B americano y cantautores italianos “como Paolo Conte o Lucio Dalla”, aunque en los últimos años prefiere la música de Frank Ocean, James Blake y Tyler, The Creator. Su estilo, sin embargo, lo define como “Marocco-pop”, del que Soldi hace las veces de carta de presentación. “Es un tema en el que hablo sobre cómo el dinero puede cambiar las relaciones dentro de una familia. Está inspirada en mi propia historia y en el divorcio de mis padres. Supongo que la gente aprecia cuando hay sinceridad en lo que cantas”, explica a Esquire. Aunque en esta canción canta una estrofa en árabe (su idioma paterno), Alessandro jamás lo aprendió en casa. “Soy 100% italiano, nacido en Milán y por eso todo el disco es en italiano”, explica. Sin embargo, su vida como hijo de inmigrante árabe (que Alessandro explota en letras que aluden al Ramadán, a fumar narguile o a la vida en periferia), alimenta un cliché que ha sido fomentado en los últimos años por todo tipo de agentes culturales: la vida en el barrio como epítome de lo cool.

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